CONCLUSION
Los
exámenes coproparasitoscópicos nos permiten el hallazgo e identificación de
huevos, larvas, quistes de los parásitos así como de sus formas adultas.
Aunque existe una serie de técnicas para su
diagnóstico, es preciso recordar que cada especie de parásito, o cada grupo
necesitan una determinada modalidad, por lo que es recomendable realizar una
historia clínica previa.
Los datos
necesarios para un estudio coproparasitoscópico son:
o
Procedencia del paciente
o
Sistema de cría
o
Signos que presenta el paciente (y/o animales
que conviven con él).
o
Resultados de otros análisis (p.ej.
hemograma, en caso de haberlos realizado)
o
Tratamientos a los que ha sido sometido
o
Otros estudios realizados. (p. ej.
Radiografías con medio de contraste).
Es preciso tener en cuenta que un examen
coproparasitoscópico negativo carece de valor predictivo, por muchas razones.
El análisis puede ser negativo, sin embargo, el paciente puede estar
parasitado. Es por esto, que es conveniente recordar que son precisos al menos
tres exámenes coproparasitoscópicos sobre muestras obtenidas en días alternos
para descartar la presencia de parásitos intestinales patentes.
La coprología solo es útil para los parásitos
patentes que son eliminados en las heces en cualquiera de sus formas (huevos,
larvas, adultos, quistes, etc). Solo es posible el diagnóstico en la fase
patente de la infección parasitaria; el periodo prepatente, sea o no
sintomático y el pospatente, son negativos.
Es
importante recordar que algunas veces es conveniente la preparación del
paciente antes de realizar el estudio coproparasitoscópico.
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